El helicóptero volaba bajo, impactó con un cable de tirolesa y cayó al río

Además de la conmoción, la muerte del empresario Jorge Brito dejó una serie de dudas respecto de las causas del fatal siniestro. Ayer, luego de conocida la noticia, muchas miradas se centraron en los cables de tirolesa en los que se enganchó el helicóptero que piloteaba Brito para luego precipitarse al río Juramento. Incluso, el ministro de Seguridad del Gobierno de la Provincia, Juan Manuel Pulleiro, indicó que, al parecer, los cables no estaban señalizados como corresponde.El Tribuno intentó comunicarse con autoridades de Aviación Civil y de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) para consultar por la legislación vigente en torno a las alturas permitidas de vuelo y señalización necesaria en emprendimientos con entretenimientos en altura. Sin embargo, los responsables de ambos organismos desestimaron las consultas de este diario. Pero otras fuentes extraoficiales indicaron que los helicópteros deben volar a una altura superior a los 300 metros en zonas urbanas, aunque en el campo no hay restricciones específicas al respecto. No obstante, este diario accedió a documentación que sugiere que el helicóptero volaba muy por debajo de la altura permitida. Según una nota presentada por la empresa que realiza actividades turísticas en la zona, cuando se incorporó la tirolesa a su oferta (en 2005), ante la autoridad aeronáutica para informar sobre la nueva atracción, solicitaron indicaciones respecto de las medidas de seguridad a tomar para -justamente- evitar accidentes.En la nota elevada al director de Aeronáutica de la Provincia exponen que “a pesar de no ser esta una zona de tráfico aéreo, nos parece importante informar para que haya conocimiento de esta nueva infraestructura que estamos montando. El canopy va a estar señalizado a la entrada y a la salida con globos pintados de naranja, esto va a permitir delimitar el área.La señalización tiene como principio minimizar todo riesgo tanto para las personas como para los helicópteros que puedan circular a baja altura sobre el área. Si existiera alguna otra medida de seguridad que debiéramos tomar, le agradeceríamos nos comunique”.La respuesta oficial fue que “no habría impedimento alguno para el desarrollo de la actividad mencionada, en virtud de que en dicha zona la altitud mínima de seguridad a mantener por las aeronaves es de 600 metros sobre el obstáculo más alto”.No obstante, se les pedía que señalicen el recorrido para mayor seguridad y que informen si detectaban aeronaves volando a una altura menor a la permitida para labrar las infracciones correspondientes.El secretario de Turismo de Coronel Moldes, Eduardo Muratore, indicó en diálogo con diario Perfil que “no es frecuente el tráfico de helicópteros por la zona. Generalmente lo realizan por encima del dique, no por el cañón”; pero reveló que “Brito usaba esa ruta para acortar camino ya que sus campos están junto al río”. En la misma línea, fuentes de la División Lacustre de la Policía revelaron que el helicóptero volaba muy bajo y que pasó muy cerca de la base que la fuerza tiene en la zona. “Ya venían volando bajo desde el dique, pensábamos que (el helicóptero) iba chocar contra el cerro”, dijo uno de los efectivos que llegó al lugar tras el siniestro. Las últimas horas de Brito: “estaba de buen ánimo”Antes del accidente, el empresario había almorzado con el  gobernador.El helicóptero siniestrado sobre el río Juramento.Las últimas horas de Jorge Brito transcurrieron en un ambiente distendido, de tranquilidad y buen humor.Antes de subirse al helicóptero en el que encontró la muerte, había almorzado con el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, en la residencia oficial de Finca Las Costas.Allegados al mandatario provincial indicaron a El Tribuno que el encuentro estaba programado con antelación, pero que no se trataba de una reunión de trabajo. “Más allá de la actividad de Brito, quien tenía inversiones financieras y ganaderas en la provincia, el empresario era amigo del gobernador”, indicó una alta fuente de los despachos oficiales, quien además agregó: “En esos términos fue el encuentro”.“No se habló de trabajo, fue un encuentro distendido”, insistió. Detalló, además, que “la noticia lógicamente impactó mucho a Gustavo (Sáenz), no solo por lo repentino sino porque unos momentos antes habían estado juntos, hablando, riendo. De buen ánimo”.El allegado a Sáenz relató: “El gobernador me comentó que Jorge estaba de buen ánimo, alegre. A veces pasa que aunque sea una reunión informal es inevitable tocar temas que hacen a la actualidad, pero este no fue el caso. La charla transcurrió de manera amena y distendida”.Luego de almorzar, Brito subió a su helicóptero junto a su piloto (aunque en el plan de vuelo se indica que el empresario piloteaba la nave) para volver a su finca en J. V. González.“El gobernador está muy conmovido porque un deceso de estas características siempre es conmocionante pero además porque un rato antes habían estado juntos. Está conmocionado y con mucho dolor”, aseguró.

Fuente: SALTA | http://www.eltribuno.info
El helicóptero volaba bajo, impactó con un cable de tirolesa y cayó al río

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