El “súper martes” de Martín Guzmán: qué se juega el ministro en la licitación del bono atado al dólar con el que busca calmar al mercado

alberto fernandez martin guzman
Martín Guzmán buscará empezar a remontar un partido contra la suba de los dólares paralelos en el que el marcador no podría serle más adverso

Como en los momentos más difíciles de la crisis cambiaria de 2018 cuando en cada vencimiento de Lebac se jugaba la continuidad de la corrida contra el peso, la City porteña se prepara para vivir mañana un nuevo “súper martes” con el que el ministro de Economía, Martín Guzmán, buscará empezar a remontar un partido contra la suba de los dólares paralelos en el que el marcador no podría serle más adverso. Luego de que las trabas cambiarias impuestas en septiembre ampliaran la brecha cambiaria y la relajación de los controles a los dólares financieros no alcanzara para estabilizarla, ahora el funcionario busca mostrar al mercado la predisposición para reducir la dependencia de la emisión monetaria para cubrir los gastos del Tesoro.

A través de la colocación de un bono atado al dólar con vencimiento en abril del año que viene y otros cuatro títulos de deuda en pesos, Guzmán quiere señalizar su giro ortodoxo en cámara lenta. En lo inmediato, la licitación de mañana martes tiene como objetivo recaudar dinero suficiente para pagar todos los vencimientos del mes. En lo que queda de octubre vencen dos letras en pesos, un bono ajustado por CER y un bono atado al dólar que entre todos obligan a pagos por $97.416 millones.

Pero más allá de cubrir los pagos de vencimientos de emisiones pasadas, lo que mira el mercado es cuánto dinero recauda la licitación por encima de ese nivel mínimo indispensable para refinanciarse. Cada peso extra que obtenga la licitación que conducen el secretario de Finanzas, Diego Bastourre, y su subsecretario, Ramiro Tosi, será un peso menos que el Banco Central tendrá que imprimir para cubrir el déficit público.

Más aún, lo que logre recaudar la operación va a sentar el tono para lo que serán los próximos meses en los que los vencimientos a pagar en pesos son mucho más importantes. En noviembre hay que pagar $263.798 millones de vencimientos de diez títulos de deuda distintos. En diciembre, mientras tanto, otros $164.342 millones más. Son, en total, $525.000 millones los vencimientos en pesos de acá a fin de año.

El menú de emisiones incluye la reapertura de un Bono ajustado por CER por $10.000 millones con vencimiento el 17 de abril de 2021. Otro Bono a tasa Badlar, actualmente en 27,56% anual, por $10.000 millones que vencerá el 5 de agosto del año que viene. También Letras ajustadas por CER por $20.000 millones con vencimiento el 4 de diciembre y Letras a descuento por $20.000 millones, que vencerán el 30 de diciembre de este año.

Pero las miradas van a estar en el bono atado al dólar con vencimiento el 29 de abril del año próximo. Una emisión similar a principios de mes recogió unos $136.000 millones. Esa cifra es un primer indicador.

“El punto es cuánto logra captar en la licitación del bono dollar-linked. Cuanto más capte de eso, más estira el perfil de vencimientos”, dijo Juan Ignacio Paolicchi de EcoGo.

“Hoy tenés $525 mil millones (un cuarto o un quinto de la base monetaria, aproximadamente) en menos de dos meses y medio. Si lográs despejar fuerte esos vencimientos, ya las licitaciones que quedan en el año van a ser financiamiento neto”, agregó.

La expectativa en el mercado es que la licitación atraiga una considerable cantidad de dinero, un bien para nada escaso en el sector financiero de estos días.

“Los bancos tienen un exceso de liquidez que van a buscar asignarlo a este tipo de instrumentos que al menos te cubren contra la devaluación del oficial y muchos inversores minoristas y mayoristas temen de que una devaluación sensible del tipo de cambio se dé en algún momento del corto plazo (aun asumiendo que luego de eso venga un desdoblamiento), por lo que el instrumento es atractivo”, dijo Paolicchi.

Si el Tesoro muestra capacidad de financiarse en pesos refuerza las señales que trata de dar Guzmán respecto a un muy lento movimiento hacia depender cada vez más de la colocación de deuda en pesos para reducir la cantidad de dinero que tiene que emitir el Banco Central.

“Que le vaya bien implica que coloquen un monto relevante y que no canibalice los otros bonos más cortos que vencen. El tesoro tiene vencimientos muy pesados en noviembre y diciembre a lo que se suma el déficit estacional de diciembre. Es decir, necesita que el mercado le financie lo más posible. Mi impresión es que una buena licitación puede comprar algo de tiempo, pero no resuelve la situación”, dijo Andrés Borenstein de Econviews.

La entidad conducida por Miguel Pesce le transfirió este año al fisco $1,7 billón, dinero creado de la nada que equivale a lo que era la base monetaria a fines del año pasado y es uno de los fundamentos que más mira el mercado a la hora de correr a dólares.

El discurso de Guzmán es que la pandemia forzó a aumentar el gasto sin que el Tesoro tuviera opción de emitir deuda, pedir al FMI o recurrir a ahorros: de ahí la masiva emisión monetaria. Eso creó un desequilibrio que, asegura, se puede administrar. En parte, tomando más deuda en el mercado local en pesos. Algo más, con financiamiento extra de organismos multilaterales. Pero, como en los super martes del pasado, ganar un partido no implica ganar el campeonato.

Y, para los analistas, las señales pueden ir en la dirección correcta pero llegan con la corrida contra el peso ya lanzada. Y probablemente se necesiten más señales antes de que el partido contra la brecha cambiaria pueda emparejarse.

Guzmán necesita que el mercado le financie lo más posible. Mi impresión es que una buena licitación puede comprar algo de tiempo, pero no resuelve la situación (Andrés Borenstein, Econviews)

“Hay muy poca demanda de pesos porque la presunción es que hay un déficit muy grande y la credibilidad está dañada. Quizás por razones ajenas al equipo económico, pero desde Vicentin para acá al Gobierno no dio señales de moderación. Con respecto al déficit quizás podrían corregir el presupuesto para bajar la estimación de 2021 para aumentar la confianza. En resumen, puede comprar tiempo, pero le va a costar mantener un piso de dólar que está más abajo de lo que quiere el mercado. Para que el mercado empiece a confiar se necesita más que una buena licitación”, comentó Borenstein.

Para adelante, analistas y operadores se mantienen atentos al avance de las negociaciones con el FMI para un nuevo acuerdo. Y a las condiciones monetarias y fiscales que se comprometen como parte de ese programa. El funcionario dijo a empresarios que ese programa incluirá un sendero fiscal multianual, metas de reservas y medidas para promover la competencia y el desarrollo del mercado de capitales.

“Vemos a las declaraciones como una noticia muy positiva incluso cuando llegan en una etapa muy avanzada de la crisis. Tener un buen diagnóstico es siempre el primer paso fundamental”, analizó un informe de SBS que lleva la firma de Adrián Yarde Buller y Juan Manuel Franco.

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Fuente: ARGENTINA | https://www.infobae.com
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